La tasa de desempleo entre extranjeros en España se sitúa en el 14,5%, considerablemente más alta que el 9,9% de la media nacional. Esta situación ha llevado al Gobierno a proponer la regularización de 500.000 inmigrantes, principalmente de origen latinoamericano, para facilitar su integración en el mercado laboral.
A finales de 2025, el número de extranjeros sin trabajo superó los 606.000, lo que plantea un desafío significativo para la economía española, especialmente ante la necesidad de contar con más mano de obra para sostener el sistema de pensiones. La última Encuesta de Población Activa (EPA) revela que, por primera vez, la población extranjera mayor de 16 años ha sobrepasado los seis millones en el país.
De este total, 4,18 millones están en edad de trabajar y 3,5 millones se encuentran empleados. Además, la EPA indica que hay 1,9 millones de extranjeros inactivos, que no están ni trabajando ni buscando empleo. La regularización de estos inmigrantes podría ser crucial para abordar la creciente necesidad de mano de obra en un contexto de desaceleración económica, con un PIB proyectado que caerá hasta el 1,7% en los próximos años.