Desde 2018, el poder adquisitivo medio de los hogares en España ha experimentado un incremento del 6,7%, aunque este avance se sitúa un 28% por debajo del promedio de la OCDE. En el ranking de la organización, España ocupa una posición intermedia, superando a naciones como Alemania y México, pero quedando atrás de Irlanda, Turquía y Polonia.
El crecimiento del PIB per cápita español en los últimos cinco años ha sido superior al de la media de la OCDE, impulsado por la recuperación tras la pandemia. Sin embargo, este crecimiento ha sido afectado por factores estructurales que incluyen la baja productividad y la escasa inversión en investigación y desarrollo, así como un tejido empresarial caracterizado por pequeñas empresas.
Durante el periodo entre el segundo trimestre de 2018 y el tercer trimestre de 2025, la media de crecimiento del PIB real per cápita en los países de la OCDE ha alcanzado aproximadamente el 9,4%. Esto subraya que el crecimiento del PIB real por habitante en España está significativamente rezagado respecto a otras economías avanzadas, posicionándose alrededor del puesto 25 de más de cuarenta países evaluados.