Un estudio de la Universidad Politécnica de Valencia revela que el 20% de los empleos en España ya están influenciados por la inteligencia artificial. Este dato, que hace un año parecía improbable, indica que la IA no solo puede llevar a la pérdida de empleos, sino que también puede transformar la manera en que se trabaja, aumentando la productividad y requiriendo la actualización de habilidades.
Las grandes ciudades como Madrid y Barcelona son las más afectadas debido a su enfoque en servicios y actividades de alto valor. En contraste, regiones rurales como Castilla y Aragón presentan menor riesgo de sustitución laboral por la tecnología. Laura Pividal, economista de Coface, identifica profesiones con alta vulnerabilidad, como Finanzas y Derecho, que tienen procesos digitalizados y información estructurada.
La opinión pública refleja una mezcla de incertidumbre y optimismo. Algunos ciudadanos ven la IA como una oportunidad para mejorar la productividad, mientras que otros expresan preocupaciones sobre el futuro laboral. La adaptación a estos cambios es ya una necesidad para muchos trabajadores en el actual panorama económico.