La primera ministra de Nueva Zelanda, Jacinda Ardern, ha sorprendido al anunciar su renuncia, efectiva en febrero, y su decisión de no buscar la reelección en noviembre. A sus 37 años, Ardern se convirtió en la líder más joven del mundo al asumir el cargo, y ha manifestado que deja su puesto debido a la gran responsabilidad que conlleva, reconociendo que no tiene la energía necesaria para cumplir con las exigencias del mismo.
En declaraciones posteriores, Ardern expresó un sentido de alivio, mencionando que había dormido "bien por primera vez en mucho tiempo". Este tipo de decisiones se están volviendo más comunes entre altos directivos, según Orestes Wensell, director comercial de Talent Solutions del grupo Manpower, quien señala que los profesionales están reevaluando sus prioridades tras la pandemia, buscando un mejor equilibrio entre la vida laboral y personal.
Expertos en gestión como Carlos Royo de Esade y Jon Segovia de Deusto Business School coinciden en la importancia del autoconocimiento y la identificación de señales de agotamiento, tanto físicas como vitales. Reconocen que la presión y la búsqueda de la perfección pueden llevar a la saturación, sugiriendo que los líderes deben practicar la autocompasión y aceptar su imperfección humana.