La popularidad de Vox ha crecido notablemente, mientras que los partidos de izquierda han visto un fuerte descenso en las encuestas de opinión. Este cambio se produce en un contexto de creciente descontento entre la población debido al aumento de la inflación, que ha alcanzado un 23% desde que Pedro Sánchez asumió el poder en 2018.
A pesar de que el salario mínimo interprofesional (SMI) ha subido más de un 60%, el poder adquisitivo ha sido erosionado en gran medida. El incremento de precios en alimentos, vivienda y energía ha dejado a muchos hogares, especialmente a los más vulnerables, en una situación económica precaria. Las familias de clase media con propiedades han podido manejar mejor la presión fiscal, lo que resalta una disparidad en el impacto del costo de la vida.
El malestar no es exclusivo de España; se observa también en otros países donde la extrema derecha gana terreno, como en Irán y Estados Unidos, donde la economía ha sido un factor clave en la desafección política. La situación actual invita a reflexionar sobre la gestión económica y sus repercusiones en la sociedad.