La entidad financiera más grande de Dinamarca ha reducido su plantilla en 420 empleos en varios países, motivada por la necesidad de adoptar un modelo más digital. Esta decisión ha afectado principalmente a Dinamarca, que registra 230 despidos, y a Lituania, con 114 puestos eliminados, mientras que el resto de los despidos se distribuyen entre Finlandia, Noruega, Suecia, Polonia e Irlanda del Norte.
El banco ha señalado que se trata de posiciones de soporte, sin interacción directa con el cliente, que ya no son necesarias en su nuevo enfoque operativo. Esta reducción de personal representa aproximadamente el 2,1% de su plantilla global, que supera los 20.000 empleados, y se enmarca dentro de un proceso de reestructuración más amplio.
A pesar de que la dirección del banco considera este ajuste como un avance hacia una organización más eficiente, sindicatos y expertos advierten que esta tendencia refleja un desplazamiento hacia una mayor automatización en detrimento del empleo humano.