La economía andaluza se proyecta a crecer un 2,7% en 2026, superando la media nacional de 2,3%. Este crecimiento es impulsado principalmente por un sólido sector servicios y una fuerte demanda interna, según el Observatorio Económico de Andalucía. En el primer semestre del año, el Producto Interior Bruto (PIB) de la región creció un 0,8% intertrimestral y un 3,0% interanual, superando la media nacional de 2,7% y el débil desempeño de la Zona Euro, que se sitúa en 0,8%.
A pesar de estos resultados positivos, se anticipa que el crecimiento del PIB andaluz se desacelere al 1,9% en 2027, debido a riesgos asociados a la alta concentración de empleos de baja cualificación. La tasa de desempleo se mantiene en un 14,6%, aunque el mercado laboral ha registrado un récord de afiliados. La productividad, sin embargo, continúa siendo un desafío para la economía regional.
El informe presentado por los profesores Antonio Ferraro y Manuel Hidalgo destaca que el crecimiento actual se debe al “sólido empuje del sector servicios” y a la tracción de los motores internos de demanda. La industria también muestra un comportamiento favorable, con un incremento del 3,4% en el Índice de Producción Industrial (IPI). La construcción recupera su actividad, presentando cifras positivas que apuntan a una consolidación del sector.
La internacionalización de las empresas andaluzas está alcanzando niveles récord, con expectativas de crecimiento continuo. Los fondos de recuperación de Next Generation que aún están por desplegar tendrán un impacto significativo en el desarrollo económico de la región. A pesar de este panorama alentador, la elevada inflación y la dependencia de las exportaciones a Europa se presentan como amenazas que podrían afectar el crecimiento futuro. Se recomienda diversificar mercados y mejorar la productividad para mitigar estos riesgos.
Contexto: La economía española ha estado enfrentando desafíos en los últimos años, incluyendo una alta tasa de desempleo y una recuperación desigual tras la pandemia. Andalucía, como una de las comunidades autónomas más pobladas, juega un papel crucial en la economía nacional. El sector servicios en la región ha sido un motor clave, y la colaboración con entidades como la Cámara de Comercio de Sevilla y la Fundación Unicaja ha sido vital para fomentar el crecimiento económico. El futuro de la economía andaluza dependerá de su capacidad para adaptarse a un entorno económico cambiante y aprovechar las oportunidades que ofrecen los fondos europeos.