El 50,8% de la población se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión, lo que plantea un desafío significativo para las autoridades. Este alto porcentaje requiere medidas concretas de apoyo y asistencia que aborden las necesidades de los afectados.
Las estrategias deben incluir un enfoque en la conciliación y el acompañamiento integral para mejorar la situación de estas personas. La implementación de programas específicos será crucial para mitigar los efectos de la pobreza y fomentar la inclusión social.