Desde marzo de 2015, el coste asociado a la retirada de efectivo en cajeros automáticos ha aumentado significativamente, especialmente para aquellos que utilizan terminales de bancos distintos al propio. En 2026, retirar dinero no solo es más caro, sino que también está sujeto a un control fiscal más estricto si las cantidades son elevadas. Esta tendencia a encarecer las comisiones ha surgido tras la decisión de Caixabank de cobrar 2 euros a los no clientes por utilizar sus cajeros, lo que llevó al Gobierno a implementar el Real Decreto-ley 11/2015 para regular dichas tarifas.
Los datos recopilados indican que la disponibilidad de cajeros y sucursales físicas ha disminuido, reflejando el giro hacia la digitalización en el sector bancario. Antes de 2015, el sistema financiero español operaba a través de tres grandes redes tecnológicas: Servired, 4B y Euro 6000. Sin embargo, la fragmentación de estas redes tras la regulación ha cambiado las dinámicas del acceso al efectivo.