El grupo Edmond de Rothschild se vio involucrado en un acuerdo de 45 millones de dólares con el Departamento de Justicia de Estados Unidos a finales de 2015, en el contexto de un escándalo por ocultación de activos de clientes millonarios. La baronesa Ariane de Rothschild fue clave en la negociación, solicitando la ayuda de Jeffrey Epstein y la abogada Kathy Ruemmler.
En correos electrónicos intercambiados en diciembre de 2015, De Rothschild discutió las condiciones del acuerdo con Epstein, quien sugirió que la cantidad total debería ser de al menos 80 millones de dólares para incluir sus honorarios. Finalmente, el acuerdo alcanzado fue de 45 millones de dólares, lo que evidenció la relevancia del asesoramiento brindado por Epstein.
El banco, vinculado a la dinastía Rothschild, enfrentaba problemas financieros significativos, con un capital que se elevaba a 184.000 millones de francos suizos en activos para 2024. La relación entre Epstein y la baronesa se extendió durante seis años, convirtiéndose en un asesor influyente dentro de esta prominente familia bancaria europea.