El reciente alto el fuego entre Estados Unidos e Irán ha provocado una caída del precio del petróleo de aproximadamente un 13%, lo que ha impulsado a las bolsas y reducido temporalmente el temor a un nuevo choque inflacionista en los mercados. Este cambio en las expectativas ha llevado a los inversores a prever un único recorte de tipos por parte de la Reserva Federal de Estados Unidos a lo largo de 2026, mientras que se anticipan dos subidas de tipos del Banco Central Europeo (BCE).
Antes del conflicto en Oriente Próximo, se esperaban varios recortes de tipos por parte de la Fed y una estabilidad en Europa. Sin embargo, la situación actual ha transformado radicalmente estas previsiones. Los mercados habían descontado hasta tres recortes de 25 puntos básicos, pero con la tregua, los inversores mantienen cautela ante la posibilidad de que el acuerdo no perdure.
A pesar de la mejora momentánea en los precios y la política monetaria, el escenario general sigue siendo frágil, y cualquier ruptura del alto el fuego podría reavivar las tensiones en el panorama económico global.