Por primera vez desde 2011, el rendimiento del bono alemán a diez años superó el 3,1% este viernes, alcanzando un 3,13%, un nivel no visto desde febrero de ese año. Este aumento en los costes de financiación se produce en un contexto de inflación creciente y un debilitamiento del crecimiento económico en Alemania, lo que podría llevar al Banco Central Europeo (BCE) a considerar un incremento de los tipos de interés en su próxima reunión a finales de abril.
En el mismo día, la rentabilidad del bono francés a diez años se elevó al 3,889%, la cifra más alta desde mayo de 2009, mientras que los bonos británicos se mantuvieron cerca de un 5,11%, el máximo desde 2008. En cuanto a la deuda española, la rentabilidad alcanzó 3,69%, sobrepasando el 3,06% registrado antes del inicio del conflicto en Oriente Próximo.
A pesar de este incremento en las rentabilidades, la prima de riesgo para los bonos soberanos europeos permaneció estable, con España y Francia por encima de los 50 y 70 puntos básicos, respectivamente. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, expresó en una entrevista que los mercados podrían estar siendo "demasiado optimistas" respecto a una rápida recuperación tras el conflicto, sugiriendo que la normalización podría tardar años en lugar de meses.