Banco Santander y BBVA están ampliando sus operaciones en el mercado de la venta de riesgos, con el objetivo de mejorar su solvencia y rentabilidad. Este año, ambos bancos planean movilizar más de 60.000 millones de euros, con Santander siendo el principal contribuidor, habiendo ya movilizado 23.400 millones de euros en el primer semestre. Se espera que el volumen total se aproxime a 47.000 millones de euros para finales de año, superando la media histórica de 35.000 a 40.000 millones de euros que han manejado cada ejercicio.
La estrategia de deshacerse de los préstamos menos rentables ha sido impulsada por el aumento del apetito comprador en el mercado, así como por la regulación que permite estas operaciones. A pesar de las dudas expresadas por el Banco Central Europeo y el Fondo Monetario Internacional sobre esta práctica, Santander y BBVA continúan con su enfoque de cesión de riesgo. Ambos bancos están explorando nuevas oportunidades en Latinoamérica y Turquía, lo que representa una expansión significativa en su operativa.
La entrada de BBVA en el mercado mexicano y la intención de Santander de operar en Latinoamérica son indicativas de un cambio en la estrategia de ambos bancos. La liberación de capital al vender préstamos permite reinvertir esos fondos en operaciones más rentables, lo que es crucial para mantener la competitividad en un entorno financiero cada vez más desafiante.
Una de las razones detrás del aumento de activos ponderados por riesgo de Santander es la adquisición de TSB, la exfilial británica de Sabadell, que ha incrementado el volumen de préstamos disponibles para ser empaquetados y vendidos. Este movimiento también refleja un cambio en la ubicación de los inversores, quienes previamente se habían centrado en Europa, pero ahora están mostrando interés en nuevas regiones.
Los presidentes de ambas entidades, Ana Botín y Carlos Torres, han dejado claro que no hay intención de detener estas transacciones. La combinación de un entorno regulador favorable y un mayor apetito por parte de los compradores está motivando a los bancos a seguir adelante con sus planes de desinversión.
Contexto: En el contexto de un entorno económico en constante cambio, la estrategia de desinversión de los bancos es fundamental para mantener su solvencia y capacidad competitiva. La creciente actividad en mercados emergentes como Latinoamérica y Turquía refleja un interés renovado en diversificar las operaciones más allá de Europa. Además, la consolidación en el sector bancario, como la compra de TSB por Santander, muestra cómo las instituciones están adaptándose y buscando oportunidades de crecimiento en un panorama financiero global. Este enfoque es especialmente relevante para España, donde la estabilidad del sistema bancario es crucial para la economía nacional.