Los ayuntamientos de la comarca de Barbanza han decidido mantener congeladas las tasas e impuestos para el próximo año, a pesar de los incrementos que se han realizado en 2024 y 2025. Esta decisión se ha tomado en un contexto en el que todos los municipios de la zona, que comprenden un total de 11, se encuentran en la obligación de presentar sus presupuestos para el nuevo ejercicio, aunque esta normativa no siempre es cumplida por las administraciones locales.
El regidor de Mazaricos, Juan José Blanco, ha señalado que la tasa de basura no ha sido modificada en años, a pesar de que este servicio ha generado un intenso debate debido a la implementación del denominado "basurazo". En localidades como A Pobra, Outes, Noia, Lousame, Muros y Carnota, se han aplicado incrementos en el coste del servicio entre 2024 y 2025, lo que ha llevado a las autoridades locales a buscar soluciones para equilibrar las cuentas.
La situación se complica por el desfase existente entre lo que se paga y lo que se recauda en concepto de residuos, un hecho que preocupa a los ejecutivos municipales. En Ribeira, la concejala de Facenda, Herminia Pouso, ha informado que se ha llevado a cabo un cruce de datos de los padrones fiscales para identificar propiedades que no están cumpliendo con sus obligaciones tributarias, incluyendo el IBI y el agua. Este análisis ha revelado un número significativo de inmuebles que no estaban contribuyendo, lo que podría permitir un aumento en la recaudación y ayudar a equilibrar el desajuste financiero.
En Boiro, el teniente de alcalde Luis Ruiz ha mencionado que el incremento del IBI en 2024 tiene como objetivo compensar los aumentos de coste derivados del servicio de recogida de residuos, que opera bajo la gestión de Sogama. A pesar de estos desafíos, se prevé que para 2027 no haya aumentos en las tarifas que afectan a los ciudadanos, como el IBI, la basura o el agua, que son considerados de alto impacto en las economías domésticas.
En este contexto, los ayuntamientos de la comarca se enfrentan a la difícil tarea de gestionar los recursos públicos sin trasladar los aumentos de costos a los ciudadanos, especialmente de cara a las elecciones municipales que se celebrarán en mayo. La tradición de evitar que las cargas económicas recaigan sobre los vecinos ha sido un sello distintivo de la gestión en la región, lo que destaca la importancia de la planificación fiscal y la revisión de ordenanzas en este período crítico del año.
Contexto: En España, el sistema de financiación local enfrenta desafíos significativos, especialmente en tiempos de inflación. Las administraciones locales deben equilibrar la necesidad de ingresos con la presión social para no aumentar la carga tributaria. El IBI, la tasa de basura y el suministro de agua son algunos de los principales ingresos para los municipios, y su gestión es crucial para el equilibrio presupuestario. La reciente tendencia ha sido buscar alternativas para evitar repercutir los costes adicionales en los ciudadanos mientras se mantienen los servicios públicos necesarios.