CaixaBank, bajo la dirección de Gonzalo Gortázar, enfrenta una de las sanciones más significativas impuestas por el Sepblac, la agencia encargada de la prevención de blanqueo de capitales. La multa, que supera los 30 millones de euros, está vinculada a un acuerdo inmobiliario relacionado con la Torre Foster, adquirido por la extinta Caja Madrid en 2007 por 815 millones de euros.
La compra fue realizada en un periodo anterior a la crisis económica, y posteriormente, tras la integración en Bankia, la entidad intentó vender el inmueble por un precio similar, pero no logró concretar la operación. Finalmente, en 2016, se deshizo del activo por aproximadamente 500 millones de euros, lo que resultó en una pérdida considerable. El actual propietario de la Torre es Amancio Ortega, quien adquirió el edificio tras la venta.
Las autoridades españolas han estado investigando la transacción desde su realización, y CaixaBank ha informado que ya ha recurrido las sanciones económicas impuestas.