JPMorgan Chase ha admitido oficialmente en un proceso judicial que en 2021 cerró las cuentas bancarias de Donald Trump y de varias de sus empresas tras los eventos del asalto al Capitolio el 6 de enero de 2021. Este reconocimiento no solo implica un cambio comercial significativo, sino que se produce en medio de una situación legal en curso.
Trump ha interpuesto una demanda de 5.000 millones de dólares contra el banco y su consejero delegado, Jamie Dimon, acusándolos de “debanking” político. El caso ha suscitado interrogantes en varios gobiernos y organismos reguladores en Europa y Estados Unidos sobre el límite del poder discrecional que tienen las instituciones financieras al alegar riesgo reputacional.
El hecho de que un banco pueda cancelar la relación comercial con un jefe de Estado con un aviso de 60 días plantea dudas sobre la seguridad que tienen otros clientes en sus relaciones bancarias.