En el Malecón de La Habana, el edificio de la Sección de Intereses de Estados Unidos fue testigo en 2006 de un acto simbólico que marcó la resistencia ideológica de Cuba. Fidel Castro, poco antes de su grave enfermedad, ordenó la instalación de 138 mástiles con banderas negras y una estrella blanca, representando un año de lucha contra el imperialismo por cada bandera.
Este "bosque de las banderas" tenía como objetivo contrarrestar los mensajes políticos emitidos por la oficina diplomática de Washington, que utilizaba pantallas electrónicas para comunicar su postura. A pesar de que la Guerra Fría había terminado, la contienda ideológica en el Caribe continuaba sin descanso, simbolizando la persistente resistencia de Cuba.
Cincuenta años después de la Revolución, la figura de David enfrentándose a Goliat seguía presente en la narrativa cubana, evidenciando la lucha por la soberanía y la identidad nacional.