La reciente operación militar de Estados Unidos en Venezuela ha llevado a la detención de Nicolás Maduro y su esposa, Cilia Flores, en un intento de desestabilizar al gobierno chavista. La intervención, considerada la más significativa en la región desde la invasión de Panamá en 1989, se llevó a cabo con un ataque aéreo que sorprendió a las autoridades venezolanas. Este movimiento ha sido interpretado como un mensaje claro de Donald Trump hacia América Latina, reafirmando el control estadounidense en la zona.
En una conferencia de prensa en Mar-a-Lago, Trump mencionó que, si Caracas no acepta rendirse, podría haber una segunda intervención militar. A pesar de que el chavismo continúa en el poder, el presidente estadounidense se mostró optimista sobre una posible transición “segura y ordenada” en el país. Sin embargo, no se aclaró el papel que desempeñará la oposición, liderada por María Corina Machado, quien según Trump no cuenta con el respaldo necesario para gobernar.
La situación ha suscitado críticas en medios como The New York Times, que ha calificado la acción de Trump como “ilegal e imprudente”. No obstante, el presidente parece decidido a seguir adelante con su estrategia, dejando abierta la posibilidad de futuros ataques si la situación no evoluciona a su favor.