La economía rusa enfrenta una perspectiva sombría, con el FMI y el Banco Mundial pronosticando un crecimiento de solo 0,4% para este año, lo que podría implicar una recesión. A pesar de que el precio del petróleo se mantiene cerca de los 100 dólares, la nación no logra impulsar su economía, principalmente debido a un gasto militar que podría superar el 12,6% del PIB, mucho más alto que el 6,3% oficial.
Por otro lado, varios países africanos están considerando redenominar su deuda en dólares a yuanes, buscando aliviar su carga económica. Mozambique evalúa convertir 1.400 millones de dólares de deuda china, mientras que Etiopía analiza una cantidad de 5.380 millones. Además, Zambia ha acordado que algunas empresas mineras chinas paguen impuestos en yuanes, y Kenia ya ha establecido en yuanes una deuda de 5.000 millones de dólares.
En un contexto más amplio, Emiratos Árabes Unidos ha dejado la OPEP y ha intensificado su colaboración militar con Israel y Estados Unidos, incluyendo un acuerdo de swap por 20.000 millones de dólares con el Gobierno de Donald Trump. Estos movimientos podrían cambiar significativamente el equilibrio en el mercado energético y militar en la región.