El presidente andaluz, Juanma Moreno, se enfrenta a la necesidad de negociar con Vox tras perder la mayoría absoluta en las elecciones del pasado domingo. Esta situación le obliga a aceptar la "prioridad nacional" que exige el partido de extrema derecha si desea continuar liderando la Junta de Andalucía.
Desde el Partido Popular, sus miembros consideran que hay posibilidades de que Moreno pueda gobernar sin el apoyo de Vox, aunque las voces dentro del partido apuntan hacia la necesidad de alcanzar acuerdos que incluyan las demandas de la formación de Santiago Abascal. Esta estrategia ya ha sido seguida por otros dirigentes regionales como María Guardiola en Extremadura y Jorge Azcón en Aragón, y se espera que el presidente de Castilla y León, Alfonso Fernández Mañueco, adopte un enfoque similar en breve.