En La Zaida, un pequeño municipio de la provincia de Zaragoza con menos de 400 residentes, la celebración de la Navidad se vive con intensidad. El 25 de diciembre, Pilar Alegría se reúne con su familia y comparte momentos entrañables junto a la chimenea, una imagen muy distinta a su rol como portavoz del Gobierno.
Con el pelo recogido y vestida de forma casual, la política se conecta con sus seguidores en Instagram, mostrando un lado más personal y cercano. Este contraste entre su vida privada y su carrera pública resalta la dualidad de su imagen.