El pasado sábado, el encuentro en el campo de golf de l’Empordà reunió a numerosos socios interesados en conocer a la ultraderechista Silvia Orriols, que lidera Aliança Catalana. Aunque el evento atrajo a un buen aforo, la presencia de figuras del mundo empresarial fue escasa y no se llevó a cabo una presentación significativa en el ámbito económico. Orriols, con una oratoria efectiva, reiteró su conocido discurso antiinmigración y liberal en lo económico, rechazando impuestos de sucesiones y patrimonio.
Durante su intervención, se definió como euroescéptica, criticando la burocracia de Bruselas y abogando por la protección de los payeses. Sin embargo, su conocimiento sobre temas geoestratégicos fue limitado, y se limitó a mencionar la autodeterminación de Groenlandia. En el auditorio, algunos asistentes sugirieron que moderara su discurso para facilitar alianzas en un panorama político fragmentado, tomando como ejemplo la evolución de Giorgia Meloni, primera ministra italiana.
En el contexto barcelonés, se observan intersecciones entre política, negocios y fútbol, especialmente con la refundación de partidos como Junts y elecciones en el Futbol Club Barcelona. Estos acontecimientos están generando especulaciones sobre posibles alianzas en una ciudad en plena actividad económica.