Las previsiones de crecimiento de la economía española para 2023 han sido revisadas al alza, situándose en 1,4% del PIB, en comparación con el 1% pronosticado anteriormente por Bruselas. Este cambio se basa en el último informe de la Comisión Europea, que apunta a una resistencia inesperada de la zona euro ante los desafíos económicos actuales.
El turismo, que ya fue un impulsor clave en el crecimiento de 2022, se perfila como un factor determinante para la economía española en el presente año y el siguiente. A pesar de estas proyecciones optimistas, Bruselas advierte sobre la necesidad de mantener la cautela ante los riesgos económicos persistentes.
La crisis energética ha mostrado signos de desaceleración, gracias a una menor demanda y a una diversificación de los suministros, pero continúa afectando a hogares y pequeñas empresas. Además, aunque se han mejorado las expectativas sobre la inflación, la inflación subyacente sigue siendo elevada, lo que representa un reto para la estabilidad económica.
Por otro lado, las tensiones en el comercio internacional, derivadas de un aumento del proteccionismo estadounidense y las relaciones complicadas con China, añaden incertidumbre al panorama económico global.