La economía española está experimentando una desaceleración en el primer trimestre de 2026, con una caída en la inversión y en la afiliación a la Seguridad Social. Según datos recientes, la inversión productiva ha sufrido un ligero retroceso, el primero en casi dos años, lo que también afecta al empleo.
El conflicto en Irán podría elevar la inflación por encima del 4%, impactando negativamente en el crecimiento económico y en el mercado laboral español. A pesar de la preocupación por el aumento de los precios del petróleo, las empresas españolas se sienten más amenazadas por las decisiones de política económica del Gobierno de Pedro Sánchez.
Una encuesta del Banco de España indica que el 50% de las empresas considera que el principal riesgo proviene de la política del Gobierno, superando las preocupaciones sobre los precios de la energía, que se asumen como un problema temporal. Este cambio en la percepción refleja un creciente descontento con las medidas económicas actuales.