El reciente arresto de Nicolás Maduro por fuerzas estadounidenses durante un operativo militar ha marcado un cambio significativo en la geopolítica global. Esta acción, ordenada por el presidente Donald Trump, simboliza una nueva fase de relaciones internacionales caracterizada por el "reajuste global" y la erosión del multilateralismo.
La captura de Maduro, que tuvo lugar el pasado sábado, forma parte de una estrategia más amplia que prioriza la defensa y el poder estatal sobre los mercados, según el director del Cidob, Pol Morillas. Esta agitación se ve reflejada en la creciente impunidad con la que las potencias actúan en sus áreas de influencia, con la Casa Blanca ya amenazando con intervenir en lugares como Panamá, México, Cuba y Colombia.
Este contexto de inestabilidad se ha visto reforzado por la decisión de Estados Unidos de retirarse del Acuerdo de París el próximo 27 de enero, lo que añade presión sobre la Unión Europea, que enfrenta nuevos desafíos en el ámbito de la diplomacia y la economía. La analista Carme Colomina destaca que estas acciones reflejan la tendencia de líderes a actuar "al margen de la ley", lo que podría tener consecuencias significativas para la estabilidad regional.