La economía española enfrenta un grave riesgo de esclerosis estructural si no se implementan cambios significativos en la política económica. De acuerdo con el Índice de Libertad Económica 2025, el país ha experimentado un deterioro en la calidad de sus instituciones de mercado, con un alto grado de intervencionismo que distorsiona los precios y penaliza la creación de riqueza.
La creciente intervención del Estado ha llevado a una carga fiscal real que supera la media de la Unión Europea, lo que afecta tanto a familias como a empresas. Esto se traduce en un esfuerzo fiscal desproporcionado que asfixia el trabajo, el ahorro y la inversión, resultando en una baja productividad y un débil crecimiento económico. La falta de inversión en innovación y tecnología se refleja en la Productividad Total de los Factores (PTF), que se encuentra en niveles preocupantes.
Si esta tendencia continúa, la próxima década podría ser testigo de una decadencia económica que amenazaría el bienestar social y la competitividad del país. La fuga de talento cualificado a economías más libres y competitivas podría intensificarse, afectando negativamente el poder adquisitivo de los españoles.