La situación internacional se complica con las recientes amenazas de Donald Trump de invadir Groenlandia de manera unilateral. Este escenario plantea interrogantes sobre la respuesta que podría tener la Unión Europea, que históricamente se ha caracterizado por su lentitud en la toma de decisiones en contextos de crisis.
Bruselas se enfrenta a un entorno global cada vez más incierto, especialmente tras la intervención de la administración estadounidense en Venezuela. La falta de claridad sobre las acciones que la UE podría tomar en caso de una escalada en Groenlandia refleja su dificultad para responder de manera ágil a los desafíos internacionales contemporáneos.