Desde septiembre, Estados Unidos ha llevado a cabo operaciones extrajudiciales que han resultado en la muerte de casi un centenar de personas en una treintena de embarcaciones, lo que contraviene principios fundamentales del derecho internacional. Este hecho marca un hito, ya que representa la primera invasión estadounidense en Latinoamérica desde la intervención en Panamá en 1989.
El presidente estadounidense ha reiterado su intención de desmantelar el “régimen narcoterrorista” de Maduro mediante “operaciones encubiertas” de la CIA, métodos que han sido utilizados históricamente para respaldar golpes de Estado y dictaduras afines a los intereses de Washington. Este enfoque ha suscitado críticas debido a la falta de solidaridad internacional con el pueblo venezolano, a diferencia de la oposición que se mostró en 2003 ante la invasión de Irak.
La situación actual es aún más impactante, dado que el expresidente Trump no ha intentado justificar sus acciones con la retórica de armas de destrucción masiva, a diferencia de su predecesor, George W. Bush Jr., quien en su momento disfrazó la intervención como un esfuerzo por democratizar la región.