Una sorprendente operación militar estadounidense resultó en la captura de Nicolás Maduro, presidente de Venezuela, y su esposa en Caracas. Esta acción se produce en un contexto de creciente presión internacional sobre el mandatario, quien había estado realizando actos públicos como encender árboles de Navidad y lanzar un videoclip musical. La intervención de las fuerzas especiales estadounidenses marca un hito en la historia de los golpes de Estado en Latinoamérica.
Con 63 años, Maduro enfrenta un futuro incierto, ya que la Constitución venezolana establece que el poder debería recaer en la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Sin embargo, Estados Unidos no reconoce a Maduro como presidente legítimo tras las elecciones de 2024, las cuales han sido cuestionadas por la oposición y observadores. La oposición ha designado al político exiliado Edmundo González como el verdadero presidente, quien supuestamente ganó las elecciones con un margen significativo.
La operación es un reflejo de los intentos previos de desestabilizar su régimen, incluyendo intentos de derrocamiento en 2019 y un ataque con drones en 2018. A pesar de su imagen pública, Maduro es considerado un líder astuto y resistente ante la presión estadounidense.