Las amenazas de Donald Trump sobre la posible anexión de Groenlandia han provocado una reacción contundente de la comunidad internacional. La Comisión Europea, junto a varios países europeos, ha defendido la soberanía danesa sobre el territorio, que es autónomo. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, enfatizó que Estados Unidos no tiene derecho a realizar tales reclamaciones, considerándolas carentes de sentido.
El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, también se pronunció en contra de las amenazas, afirmando que el territorio no está en venta y solicitando el cese de tales "fantasías". En apoyo a Dinamarca, el portavoz del Gobierno alemán, Sebastian Hille, recordó que las fronteras no deben ser alteradas mediante la fuerza y que Groenlandia es un territorio que pertenece a Dinamarca.
El primer ministro británico, Keir Starmer, expresó su respaldo a Frederiksen, indicando que solo Dinamarca y Groenlandia deben decidir sobre su futuro. Otros países como Francia, Suecia y Noruega también manifestaron su apoyo, subrayando la importancia de respetar la soberanía de Groenlandia frente a cualquier amenaza externa.