El 15 de diciembre de 1983, el presidente argentino Raúl Alfonsín firmó dos decretos fundamentales para abordar los crímenes cometidos durante la dictadura militar. Estas medidas, adoptadas solo cinco días después de su llegada a la Casa Rosada, marcan un hito en la lucha por la verdad y la justicia en Argentina.
Uno de los decretos establece el inicio de juicios contra los miembros de las Juntas Militares, mientras que el otro da origen a la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (Conadep), una pionera Comisión de la Verdad. Este modelo ha sido referente a nivel internacional y se ha implementado en otros países en situaciones similares.
Alfonsín subrayó la importancia de construir un futuro basado en la verdad, afirmando que "sobre la base de la mentira o de la oscuridad no podemos construir la unión nacional". Su enfoque ha dejado una huella duradera en la memoria colectiva y en los mecanismos de justicia en Argentina y más allá.