La industria europea ha sufrido la pérdida de un millón de empleos entre 2019 y 2025, según un documento informal firmado por España, Francia, Italia, Países Bajos y Lituania. Este grupo ha solicitado a la Unión Europea un endurecimiento de su política comercial hacia China para proteger a sus industrias de las prácticas desleales y la sobrecapacidad del gigante asiático.
El Gobierno de Pedro Sánchez ha cambiado su postura en un giro notable, apoyando esta iniciativa a solo un mes de haber defendido una posición diferente. Los países mencionados proponen reformas a corto, medio y largo plazo, así como la revisión de los aranceles actuales y la creación de un nuevo instrumento comercial europeo que pueda responder a las distorsiones del mercado.
Este movimiento se produce antes de un debate convocado por Ursula von der Leyen para el próximo 29 de mayo, donde se plantearán nuevas estrategias defensivas para hacer frente a la avalancha de productos chinos de bajo coste. En este contexto, se destaca la preocupación por las crecientes barreras comerciales y las prácticas desleales de algunos socios comerciales de la UE.