El PP de Madrid ha optado por un proceso de selección directa para nombrar a los directores artísticos de varios teatros públicos, incluyendo el Teatro Español y el Teatro Circo Price. Este método elimina la necesidad de un concurso público, lo que genera inquietud sobre la independencia de la programación cultural.
Los teatros afectados son el Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa, las Naves del Matadero y los Teatros del Canal. Los nombramientos son realizados por cargos políticos, lo que sugiere un control sobre las decisiones artísticas y el acceso a una oferta cultural diversa.
Esta decisión plantea interrogantes sobre la transparencia y la pluralidad en la gestión cultural de la comunidad, dado que quienes determinan la programación son elegidos por motivos políticos en lugar de criterios artísticos.