El presidente del Gobierno ha reavivado el lema histórico “No a la guerra”, que simbolizó las protestas contra la invasión de Irak en 2003. Este gesto refleja un sentimiento pacifista que ha predominado en la sociedad española durante décadas.
La oposición ha interpretado esta declaración como una estrategia electoral, aunque el enfoque del Gobierno se centra en representar un sentimiento mayoritario entre los ciudadanos. La recuperación de este lema busca canalizar la preocupación social hacia los conflictos bélicos actuales.
Este regreso al lema no sólo apela a la memoria histórica, sino que también busca reforzar la posición de España en debates internacionales sobre la paz y la guerra, en un contexto donde la opinión pública tiende a ser favorable a políticas pacifistas.