El cambio en el Ministerio de Hacienda se materializa con la salida de María Jesús Montero, quien ha sido vicepresidenta primera hasta el jueves. La decisión del presidente Sánchez de ubicar a sus ministros en candidaturas autonómicas ha generado controversia, especialmente tras el bajo rendimiento electoral de Pilar Alegría en Aragón, que marcó un hito negativo para el PSOE.
A pesar de que Andalucía podría beneficiarse de la quita de deuda y de la reforma del sistema de financiación, la situación se complica para Montero, quien ha defendido los intereses de Cataluña en el marco de la financiación autonómica. La cesión del IRPF exigida por ERC fue detenida en un intento por evitar más conflictos en las elecciones andaluzas. Sin embargo, la percepción de injusticia persiste, ya que se pactan sistemas de financiación con Cataluña que luego se aplican al resto de comunidades.
El gobierno de García-Page ha reafirmado su postura en contra del principio de ordinalidad, argumentando que priorizar a las comunidades más ricas en financiación es insolidario y perjudica la reducción de desigualdades entre autonomías. Esta situación ha dejado a Montero en una posición delicada, cuestionando su apoyo en su tierra natal ante los desafíos que enfrenta.