La economía española ha visto un notable incremento en el PIB per cápita, que se ha duplicado entre 1980 y 2024. Sin embargo, la convergencia de este indicador entre comunidades autónomas se ha estancado desde la Gran Recesión, a pesar de las políticas de cohesión implementadas durante décadas.
El análisis de la dispersión del PIB per cápita revela que, tras una reducción significativa hasta 2008, las diferencias entre regiones han permanecido estables o incluso han aumentado ligeramente en algunos períodos. Las causas de esta falta de convergencia se encuentran en la interacción de diversos factores, como la productividad por ocupado, la tasa de empleo y la demografía.
La productividad laboral se identifica como el factor más influyente en las disparidades regionales, mostrando la mayor dispersión en comparación con otros componentes. Este análisis sugiere que, aunque la productividad pueda converger, el PIB per cápita podría no hacerlo si las tasas de empleo y actividad se concentran en regiones más productivas.