Los hermanos Ángel y Javier Escribano han obtenido un beneficio cercano a mil millones de euros tras su inversión en Indra en un periodo de tres años. La situación en la empresa ha generado inquietud, especialmente tras la crisis de gobernanza que llevó a la salida de varios consejeros y del presidente. Esta reestructuración ha puesto en el centro de la atención las maniobras de los Escribano, quienes han sido acusados de un presunto uso de información privilegiada en su operativa.
El Gobierno, dirigido por Pedro Sánchez, ha advertido que vetará cualquier acercamiento de competidores alemanes e italianos en la dirección de la política industrial de Indra. La intervención de la Moncloa en este asunto ha dejado a EM&E en una situación incierta, mientras que la empresa busca consolidar su control en el sector de defensa, donde se considera un actor clave.
José Vicente de los Mozos, consejero delegado de Indra, apoyó la operación, que incluía un bono millonario en caso de ser completada. Sin embargo, la propuesta se ha visto afectada por la presión de Estados Unidos y Bruselas, lo que ha complicado la situación para los Escribano y su ambición de expansión en el sector.