La balanza comercial de España con China ha registrado un déficit de más de 42.000 millones de euros, una cifra que se ha duplicado desde 2018. Este incremento se debe, en parte, a la creciente dependencia española de productos chinos, que representan el 11% de las importaciones, mientras que solo el 2% de las exportaciones españolas se dirigen a este mercado.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, visita Pekín con el objetivo de reactivar las exportaciones y mejorar las relaciones comerciales, en medio de un contexto de tensiones globales. A pesar de ser su cuarto viaje a China en cuatro años, los datos no reflejan una mejora en la balanza comercial. Las importaciones de coches y motos desde el gigante asiático han aumentado un 25% en la última década, pasando de poco más de 400 millones a más de 3.000 millones de euros entre 2021 y 2025.
China se ha consolidado como el segundo proveedor de bienes a España, amenazando con superar a Alemania este año. A medida que España diversifica sus importaciones chinas, que ahora incluyen tecnología de alto valor y maquinaria, la situación del déficit comercial se vuelve cada vez más crítica.