En 2025, la economía española experimentó un crecimiento del PIB del 2,8%, según las últimas estadísticas publicadas. Este aumento se ha visto impulsado principalmente por la demanda interna, que ha aportado 11,3 puntos porcentuales al crecimiento, aunque el sector exterior ha restado 0,7 puntos debido al incremento de las importaciones.
Entre 2019 y 2025, el PIB real de España creció un 10,6%, con el consumo de los hogares contribuyendo con 4,1 puntos y el gasto público con 3,6 puntos. La inversión también desempeñó un papel significativo, aportando 3,5 puntos al crecimiento total.
En términos nominales, el PIB ha pasado de 318.000 millones de euros a 435.000 millones, lo que representa un aumento del 37%. Sin embargo, más de dos tercios de este incremento se atribuyen a la inflación, con un deflactor del PIB que ha crecido un 24%.
Entre 2019 y 2025, la productividad real ha disminuido en un 1,7%, mientras que la tasa de empleo ha aumentado en 4,5%, lo que sugiere que el crecimiento ha estado más relacionado con el aumento del empleo que con mejoras en la productividad.