A pocos días de las elecciones en Aragón, se ha evidenciado la creciente influencia de Vox en el panorama político español. Los sondeos indican que el partido de Santiago Abascal podría aumentar su representación de siete a entre 12 y 13 escaños, mientras que el PP de Jorge Azcón podría mantener sus 28 asientos actuales en el parlamento regional.
La situación revela la dependencia del Partido Popular de la extrema derecha, lo que contrasta con el objetivo inicial de evidenciar la debilidad del PSOE. Fuentes cercanas al partido reconocen que Vox se beneficia de una "inercia global" que le permite captar votos sin necesidad de abordar los problemas locales.
Este fenómeno se está interpretando como un "nuevo voto protesta", lo que plantea desafíos significativos para el PP en su intento por consolidar su posición en el futuro político de la región.