La economía española ha mostrado signos de desaceleración en el tercer trimestre de 2025, con un crecimiento del 0,6% del PIB, lo que representa una disminución de dos décimas respecto al trimestre anterior. Este cambio se atribuye en parte a la contracción de las exportaciones, que se redujeron en seis décimas debido a los aranceles impuestos por Estados Unidos.
A pesar de esta desaceleración, el consumo de los hogares experimentó un aumento del 1,2% durante la temporada turística, y la inversión creció un 1,7%. En comparación interanual, la economía creció un 2,8%, acercándose a la previsión oficial del 2,9% para el año.
Las importaciones también mostraron un avance del 1,1%, aunque esto fue medio punto menos que en el periodo anterior. A medida que se acerca el 2026, se estima que el crecimiento económico se mantendrá alrededor del 2% para el próximo año, con un arrastre de crecimiento del 1% en el inicio del nuevo año.