El accidente de tren de alta velocidad en Adamuz (Córdoba), ocurrido recientemente, ha dejado un trágico saldo de al menos 39 víctimas mortales y numerosos heridos. Este suceso es el primero de su tipo en España desde 1992 y se produce en un contexto de creciente demanda, que se espera alcance casi 40 millones de viajeros en 2025, un aumento significativo desde los 20 millones de 2019.
Las autoridades españolas han iniciado una investigación técnica y judicial para esclarecer las causas del accidente, que podrían incluir factores como el estado de la infraestructura, problemas mecánicos con el tren de Iryo de Hitachi, o una combinación de múltiples circunstancias. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha expresado su compromiso de garantizar la transparencia en la investigación.
Este incidente pone de relieve los retos que enfrenta el sector ferroviario español, que desde 2021 opera bajo un modelo de competencia tras décadas de monopolio. A pesar de la liberalización, existen preocupaciones sobre la antigüedad de la flota de Renfe y el mal funcionamiento de algunos trenes, lo que ha llevado a una creciente demanda de inversión en infraestructura y material rodante.