En 2025, Catalunya ha experimentado un notable retorno a la normalidad tras el procés, aunque el panorama político y social sigue siendo complicado. La región, que había sido el epicentro de tensiones independentistas, muestra signos de mejora gracias a la gestión del Gobierno de Salvador Illa, que ha priorizado el diálogo y el respeto hacia el bienestar ciudadano.
A pesar de este avance, el contexto global revela un aumento de la crispación política, similar a la que se observa en democracias como Estados Unidos y Gran Bretaña. La situación en Madrid refleja un clima asfixiante que recuerda a las tensiones en Catalunya durante el auge del proceso independentista.
Los indicadores económicos sugieren que, si se mantiene la sensatez en la gobernanza, Catalunya podría retomar su papel como motor de progreso. La recuperación de sedes de grandes empresas y la reactivación de proyectos clave son evidencias de un cambio positivo que podría beneficiar al tejido productivo del país.