El viernes, el mercado bursátil estadounidense experimentó una caída tras la publicación del informe de empleo de agosto, que mostró la creación de 162.000 empleos, superando significativamente la expectativa de 55.000 que tenían los analistas. Esta información reactivó las apuestas sobre una posible subida de los tipos de interés por parte de la Reserva Federal (FED) en septiembre, a pesar de que el presidente de la FED, Kevin Warsh, había reducido anteriormente las probabilidades de tal movimiento.
Como resultado, los índices bursátiles se vieron afectados: el DOW JONES Industrial Average cerró en 53.414 puntos, cayendo un 0,51%; el S&P 500 descendió a 7.718 puntos, con una disminución del 0,38%; y el NASDAQ 100 finalizó en 26.506 puntos, con una caída del 0,29%. Según datos de CME Group, las probabilidades de un aumento de tipos de interés en septiembre alcanzaron aproximadamente un 60%, lo que refleja una fuerte reacción del mercado a los datos de empleo.
En un contexto paralelo, el expresidente Donald Trump se pronunció en su red social, Truth Social, sugiriendo que la FED debería reducir las tasas de interés o enfrentarse a un embargo comercial con países con los que Estados Unidos tiene déficit. Trump, quien ha manifestado su deseo de bajar las tasas, argumentó que un embargo podría ser "mejor que los aranceles" y exhortó a la FED, bajo su nuevo liderazgo, a ser más astuta en sus decisiones.
La presión que ejerce Trump sobre la FED no es un fenómeno nuevo, sin embargo, la amenaza de aplicar un embargo comercial representa un cambio en la dinámica habitual de presión que podría tener amplias repercusiones en la economía global, dada la autoridad legal que podría tener para implementar tales medidas.
Por otro lado, el precio del diésel alcanzó un nuevo récord debido a las tensiones en Oriente Medio y Rusia, que han interrumpido el suministro energético. De acuerdo con la Asociación Automovilística Estadounidense (AAA), el precio medio nacional del diésel se situó en 5,85 dólares por galón el jueves, superando el máximo anterior de junio de 2022. Este aumento se produce en un contexto de escasez de suministros global justo antes del periodo de mayor demanda.
Contexto: A lo largo de los últimos meses, la economía estadounidense ha estado bajo el escrutinio de los analistas, quienes observan de cerca el impacto de la política monetaria de la FED en un entorno de inflación creciente. La guerra entre Estados Unidos e Irán ha planteado desafíos adicionales para la estabilidad energética, lo que afecta no solo a los precios de los combustibles, sino también a sectores industriales en España y Europa que dependen de estos suministros. La relación entre el gobierno estadounidense y la FED sigue siendo un tema relevante, especialmente en un contexto de incertidumbre económica global.