Las mujeres jugarán un papel clave en el great wealth transfer, un fenómeno que transferirá 83 billones de dólares en riqueza a lo largo de los próximos 20 a 25 años, según un informe de UBS Global Wealth Management. Este estudio se basa en información de diversas encuestas y análisis realizados en años recientes, y tiene como objetivo delinear las tendencias de inversión de las generaciones venideras, así como su impacto en el sector de gestión de patrimonios y activos.
En Europa Occidental, las mujeres actualmente poseen un 33% de los activos gestionados, con proyecciones que indican que esta cifra podría aumentar hasta 45% para 2030. A nivel global, el 71% de las mujeres afirma tener acciones en cartera, un incremento notable respecto al 60% de 2023.
La generación Z destaca en esta tendencia, con un 77% de jóvenes inversoras. Este grupo muestra una tendencia a ser menos propenso al riesgo en comparación con los hombres. Sin embargo, a medida que adquieren más experiencia y conocimientos, esta aversión al riesgo parece disminuir.
Los expertos de UBS GWM afirman que “las mujeres no son inherentemente aversas al riesgo, sino que tienden a asumirlo de forma calculada”. Esta observación sugiere que su tolerancia al riesgo puede incrementarse a medida que comprendan cómo las inversiones pueden ayudarles a alcanzar sus objetivos, tras realizar las debidas diligencias y investigaciones necesarias.
Cuando deciden invertir, las mujeres tienden a lograr mejores resultados que sus homólogos masculinos, con un rendimiento promedio superior de 1,8% anual. Este éxito se atribuye principalmente a su tendencia a evitar el trading de corto plazo. El informe concluye que “estas dinámicas indican que las mujeres no buscan asesoramiento de inversión menos sofisticado, sino uno más adaptado a sus objetivos personales”. La construcción de confianza, la transparencia y la planificación basada en objetivos son, por lo tanto, fundamentales para atraer a las nuevas inversoras, especialmente a las más jóvenes.
Contexto: La generación X está en el centro de esta transferencia de riqueza, siendo la primera en recibir el testigo de las generaciones anteriores. Esta generación ha mostrado un interés creciente en la gestión de inversiones a largo plazo, destacándose en un contexto donde la economía española enfrenta desafíos como el crecimiento del IBEX 35 y las fluctuaciones del euríbor. La evolución de las preferencias de inversión de las mujeres es un indicador importante de cómo cambiará el panorama financiero en los próximos años, afectando tanto a los mercados como a las estrategias de las instituciones financieras en España.