Los depósitos a largo plazo están ganando atención por su rentabilidad superior, con un rendimiento medio cercano al 2,1% para plazos superiores a dos años. En contraste, los depósitos a menos de un año ofrecen una media del 1,88%, según datos de Kelisto. Esto sugiere que los inversores pueden beneficiarse más al mantener su dinero inmovilizado durante periodos más prolongados.
Antonio Gallardo, experto de Banqmi, recomienda considerar plazos de entre 12 y 18 meses como los más atractivos. Este intervalo balancea la rentabilidad sin el riesgo de quedar fijo en un tipo de interés durante demasiado tiempo, lo que se vuelve crucial dado el posible aumento de tipos en el futuro. Por su parte, Raisin aconseja la diversificación de inversiones en depósitos, sugiriendo que una combinación de plazos cortos y largos puede maximizar beneficios y al mismo tiempo ofrecer flexibilidad al ahorrador.
Los analistas coinciden en que el actual entorno del mercado no indica cambios significativos a corto plazo. Esto permite a los ahorradores considerar depósitos a medio y largo plazo para asegurar tipos actuales y proteger sus ahorros frente a futuras bajadas.