El conflicto en Oriente Medio, centrado en el estrecho de Ormuz, está generando un impacto significativo en la economía global, afectando no solo a los países involucrados como Estados Unidos, Israel e Irán, sino también a los mercados internacionales. En este estrecho transita entre el 20% y el 30% de la producción de petróleo mundial, siendo China el principal receptor, con la mitad de su petróleo proveniente de esta ruta.
Las compañías aseguradoras han mostrado reticencias a asegurar embarcaciones en la zona, lo que incrementa los costos de seguros y fletes, afectando así los precios del petróleo. Desde el inicio del año, el precio del petróleo ha aumentado un 20%, y tras la escalada del conflicto, ha subido un 9% adicional en las primeras 24 horas.
Los analistas prevén que, si la situación persiste, el precio del petróleo Brent podría alcanzar entre 108 y 130 dólares por barril en las próximas semanas. Este incremento repercutirá en los consumidores, elevando los costos de la gasolina, el gas y la electricidad, afectando así a la economía cotidiana.