La creciente necesidad de financiación por parte de los Gobiernos está impulsando un aumento significativo en la emisión de deuda. Este fenómeno se produce en un entorno donde la inteligencia artificial y la reindustrialización están compitiendo por los recursos limitados disponibles. Los inversores han comenzado a exigir mayores rendimientos, lo que ha llevado a las gestoras a identificar nuevas oportunidades en renta fija y en sectores específicos de la renta variable, aunque también advierten que el encarecimiento del capital obligará a una reevaluación de las valoraciones.
A medida que se intensifica la demanda de capital, surgen preguntas sobre quién se encargará de financiarla y a qué coste. Ignacio Fuertes, socio y director de Inversiones de Miraltabank, enfatiza la importancia de analizar cómo se financiarán las inversiones en inteligencia artificial y reindustrialización. Según él, el coste del capital y la capacidad de las empresas para mantener sus inversiones serán fundamentales a la hora de seleccionar activos durante el cuarto trimestre.
Joan Bonet, director de la unidad de Estrategia y Asesoramiento de Banca March, ha señalado que la última subasta de bonos a 20 años en Estados Unidos ha visto un aumento en la rentabilidad exigida, alcanzando el 5,47%. Esto refleja la mayor exigencia de los inversores, ya que el ratio de cobertura ha subido de 2,57 a 2,73 veces, indicando que la demanda sigue superando la oferta, aunque a un coste más elevado para el emisor.
Gorka Apodaca, director de Asesoramiento en Cataluña y Baleares de Creand Wealth Management, ha identificado dos factores clave que explican esta tendencia: los altos déficits públicos persistentes y la retirada de los bancos centrales como compradores de deuda. En su lugar, el sector privado ha comenzado a ocupar este vacío, siendo mucho más sensible a los precios. "Los inversores privados tienen sensibilidad al precio. Compran, pero exigen una rentabilidad acorde al riesgo asumido", advierte Apodaca.
Bonet también ha destacado que los precios energéticos elevados y las expectativas de futuras subidas de tipos continúan presionando a los bonos soberanos. En el mercado estadounidense, se ha observado un aplanamiento en la curva de Treasuries, con una caída en la rentabilidad del bono a 10 años que retrocedía cuatro puntos básicos recientemente.
Contexto: En los últimos años, la economía global ha enfrentado desafíos significativos, incluyendo la pandemia de COVID-19 y sus efectos en las cadenas de suministro. A medida que los gobiernos tratan de recuperarse, la necesidad de financiación se ha intensificado. Las instituciones clave, como la Reserva Federal y el Banco Central Europeo, están bajo presión para manejar la inflación y el crecimiento económico, lo que a su vez influye en el mercado de deuda. La reindustrialización y la inversión en tecnologías avanzadas, como la inteligencia artificial, son vistas como esenciales para la recuperación económica en España y en toda Europa, lo que las convierte en áreas clave de interés para los inversores y gestores de fondos.