Las familias españolas han acumulado un patrimonio neto de 2,8 billones de euros, excluyendo hipotecas y créditos al consumo, marcando un récord en ahorro. Sin embargo, un 32% de esta riqueza se encuentra en cuentas corrientes, lo que las expone a la erosión provocada por la inflación. Este fenómeno, que se ha acelerado ante el aumento del coste de la vida y la crisis de la vivienda, ha llevado a los hogares a buscar alternativas más rentables para su dinero.
El último informe del Banco de España hasta el segundo trimestre de 2026 revela que los españoles están modificando la estructura de su ahorro. La proporción de efectivo y depósitos ha disminuido, mientras que los fondos de inversión han alcanzado un 17,5%, su nivel más alto hasta la fecha. También han crecido las inversiones en acciones y renta variable, que representan el 14,3% del total, así como los seguros y planes de pensiones, con un 11,4%.
A pesar de este cambio de tendencia, la renta fija y las letras del Tesoro apenas suponen el 1% del patrimonio bruto. Este escaso interés en la renta fija se produce a pesar de un reciente repunte en este sector. La presión inflacionaria y la búsqueda de mejores rendimientos han propiciado que las familias se alejen de las fórmulas tradicionales de ahorro.
Desde 2022, el Banco Central Europeo ha implementado la mayor subida de tipos de interés de su historia para combatir la inflación, elevando la facilidad de depósito al 4%. No obstante, la banca del IBEX 35 ha mantenido la remuneración de las cuentas corrientes en niveles muy bajos, alrededor del 0,1%, mientras que las subidas en depósitos no han sido tan rápidas como en otros países de la eurozona.
Este contexto ha llevado a los ahorradores a replantearse sus opciones financieras. La creciente popularidad de los neobancos y las cuentas con remuneración atractiva ha cambiado el panorama del ahorro en España, donde las familias buscan proteger su dinero de la inflación y maximizar su rentabilidad.
Contexto: Desde la crisis económica de 2008, las familias españolas han enfrentado diversos desafíos, incluyendo el aumento de la deuda y la escasez de vivienda. En este entorno, la gestión del ahorro se ha vuelto crucial, con un interés creciente en instrumentos financieros más rentables que las cuentas corrientes. La evolución de la política monetaria del BCE y la respuesta de los bancos nacionales han influido significativamente en el comportamiento de los ahorradores en España, que ahora buscan diversificar su patrimonio para hacer frente a un entorno económico incierto.