El parlamento de Líbano ha presentado una propuesta para establecer una "visa dorada" que ofrecería un estatus de residencia fiscal a inversores extranjeros que realicen una inversión de 1 millón de dólares. Este plan surge en un contexto de crisis económica y conflicto en el país, generando escepticismo entre expertos y ciudadanos. Los extranjeros interesados tendrían que depositar fondos en un banco libanés, adquirir propiedades o realizar inversiones equivalentes y residir en Líbano al menos 90 días al año.
A cambio de cumplir con estas condiciones, se les otorgaría residencia y un estatus fiscal que los eximiría de impuestos sobre las rentas de acciones y bienes en el extranjero. Además, la propuesta también contempla la exención del impuesto de sucesiones sobre activos en otros países, aunque las rentas y bienes dentro de Líbano seguirían sujetos a tributación. Este enfoque ha sido defendido por algunos como una vía para atraer inversiones necesarias para la economía del país.
El ministro de Finanzas, Yassine Jaber, quien es el impulsor de esta iniciativa, se inspiró en modelos de residencia fiscal implementados en Dubái e Italia. Sin embargo, la propuesta ha recibido críticas severas. Ibrahim Mneimneh, un parlamentario independiente, cuestionó la viabilidad del plan, afirmando que es poco probable que alguien desee invertir en un sistema bancario que carece de estabilidad y regulación adecuada. "¿Quién querría venir y depositar al menos 500.000 dólares en los bancos del Líbano? Nadie está tan loco", declaró Mneimneh.
Además, el abogado fiscal Karim Daher ha señalado que el éxito de este plan dependerá del régimen de residencia fiscal de la jurisdicción del inversor. Aunque algunos defensores creen que esta medida atraerá a personas adineradas al país, el contexto actual de inestabilidad económica y falta de confianza en el sistema bancario libanés plantea serias dudas sobre su efectividad.
La propuesta de "visa dorada" ha levantado un gran debate en el país, y su futuro queda incierto mientras Líbano continúa enfrentando desafíos significativos en su economía y en la confianza de los inversores internacionales.
Contexto: Líbano ha estado lidiando con una crisis económica severa que ha impactado a diversas industrias y ha reducido drásticamente la confianza en su sistema financiero. La inestabilidad política y el conflicto en la región han complicado aún más la situación. En este marco, el gobierno busca alternativas para atraer inversión extranjera, siendo la "visa dorada" una de las últimas propuestas en un intento por revitalizar la economía. La falta de confianza en las instituciones y el sistema bancario plantea un reto considerable para implementar iniciativas que dependan de la inversión extranjera.